La razón de mi ansiedad

por | Jul 4, 2020 | Pienso, piensa

Acabo de encontrar la razón de mi estado de ansiedad.

Estas líneas están dedicadas a todos esos adultos contemporáneos intelecto-neuro-hipocondríacos…

Dicen que todos los días tenemos que comer una manzana por el hierro, y un plátano por el potasio.

También una naranja para la vitamina C, y una taza de té verde sin azúcar para prevenir la diabetes.

Todos los días hay que tomar dos litros de agua (sí, y luego eliminarlos, que lleva como el doble del tiempo que nos llevó tomárnoslos…).

Todos los días hay que tomarse un Actimel para tener L. Cassei Inmunitas, que nadie sabe lo que es, pero parece que si no te metes un millón y medio de ellos todos los días, empiezas a ver a la gente como borrosa.

Cada día toma una aspirina para prevenir los infartos, más un vaso de vino tinto para lo mismo, y otro de blanco para el sistema nervioso, y uno de cerveza que ya no me acuerdo ni para qué era…

Si te lo tomas todo junto, guarda un Red Bull para el día siguiente, a menos que te dé un derrame cerebral ahí mismo: si es así, ni te enteras.

Todos los días hay que comer fibra: mucha, muchísima fibra, hasta que cagues un suéter o un abrigo.

Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, ligeras, hipocalóricas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado: haciendo un pequeño cálculo, sólo en comer se te van como cinco horas…

¡Ah! después de cada comida hay que lavarse los dientes. Después del yogur y la fibra, los dientes; después de la manzana, los dientes; después del plátano, los dientes… Y así mientras tengas dientes, sin olvidar pasarte el hilo dental y un enjuague bucal, tras las correspondientes gárgaras…

Mejor amplía el cuarto de baño y mete tu equipo de música, porque entre el agua, la fibra, y los dientes te vas a pasar varias horas al día ahí dentro…

Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho; más las cinco que empleamos en comer, veintiuna. Te quedan tres, siempre que no te pille algún atasco.

Según las estadísticas, vemos tres horas diarias de televisión… y eso sin contar con el ordenador… Bueno, pues ya no puedes, porque todos los días hay que caminar por lo menos media hora (dicho por experiencia: a los 15 minutos ve regresando, si no la media hora se te convierte en una…).

Y hay que cuidar las amistades, porque son como una planta: hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones, también: si es que te vas de vacaciones…

Además hay que cuidar la información: leer por lo menos dos periódicos, y algún artículo de revista para contrastar la información.

¡Ah! hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: innovación y creatividad, y renovar la seducción. Eso lleva su tiempo…sobre todo si es sexo tántrico…

Y vuelvo a recordártelo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes…

También hay que sacar tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tienes perro, mascota, o ¿hijos?

En fin: a mí me salen unas 29 horas diarias, por lo que la única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de todas esas cosas a la vez.

Por ejemplo:

Te duchas con agua fría y con la boca abierta, mientras te tomas los 2 litros de agua.

Cuando salgas del baño con el cepillo de dientes en la boca, le vas haciendo el amor (tántrico) de pie, a tu pareja, que de paso mira la TV y te cuenta el programa, mientras tú barres.

¿Te sobra una mano? Llama a tus amigos… y a tus padres… Bébete el vino (después de llamar a tus padres, te va a hacer falta…).

El yogur con la manzana te lo puede dar tu pareja, mientras se come el plátano con el Actimel.

Uuuuff… Si te sobran 2 minutos, reenvía esto a los amigos (a los que hay que “regar como a las plantas”) mientras te tomas una cucharadita de magnesio, que te hará mucho bien…

Y ahora te dejo, porque entre el yogur, la naranja, la cerveza, el primer litro de agua, y la tercera comida con fibra del día, ya no sé qué estoy haciendo, pero necesito un baño con urgencia: me estoy cagando…

(Ah, voy a aprovechar, y me llevo el cepillo de dientes. )

Si ya te he enviado este mensaje y te llega por duplicado, es el Alzheimer, que a pesar de tanto cuidarme, no he podido combatir…

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